hace más de 20 años que empezó a inspirarme, que empecé a comprar libros con fotografías suyas y comencé por imitar su corte de pelo (el cual vuelvo a llevar desde hace unos años y no pienso cambiarlo aunque lo lleve "a mi aire" -flequillo rojo- )... la lencería, los tacones, la mezcla de inocencia y picardía... aunque eso ya venía conmigo desde hacía tiempo (tuve mi primer liguero con 16 años).
sábado, 29 de septiembre de 2012
viernes, 28 de septiembre de 2012
Criticando
jueves, 27 de septiembre de 2012
Verdades
Quien necesita, se vuelve débil
imagina estando "enganchada", siendo una "adicta"
y que sólo haya una manera, una única persona que tenga la llave,
que tenga el poder de calmar esa ansiedad que crea la adicción
miércoles, 26 de septiembre de 2012
martes, 25 de septiembre de 2012
Ser o no ser
Ser lo que se es. Cada uno en su papel.
Eres lo que quiero y necesito y a la vez, todo lo que no quiero ni necesito en mi vida
Blanco y negro
Principio y final
Todo y nada
Y no te enteras (o puede que te da igual). Seguro que preferirías -muchas veces- que yo fuese de otra manera de cara a tí. Pero tú eres lo que eres y yo soy lo que soy. Por eso estamos como y donde estamos.
Hoy tengo una sensación extraña de morriña y ansiedad... de tí y de lo que me gustaría y no tenemos.
Es una pena que no leas el blog -no tienes tiempo, qué le vamos a hacer-, lo que por otro lado, me da más libertad a la hora de escribir.
Hoy me caí de la nube 9. Prometo que mañana empiezo "a subirlas" de nuevo.
lunes, 24 de septiembre de 2012
domingo, 23 de septiembre de 2012
¿Por qué...
"El fornicio". Gonzalo Rojas
Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro
griega,
mi egipcia, romana por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro
griega,
mi egipcia, romana por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
Te oirá aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona
parara el sol
fálicamente mía
¡te amara!
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona
parara el sol
fálicamente mía
¡te amara!
sábado, 22 de septiembre de 2012
Desordenada
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
Carilda Oliver Labra
viernes, 21 de septiembre de 2012
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